Tiene 2 días que no se da un baño
2 noches sin sexo..
2 horas sin probar el humo..
2 lágrimas maduras que pronto caerán..
libros que no termina de leer desde el 92,
y todavia sigue pensando en el #2 que realmente es el #1.
Y a las 2 de la mañana salío a caminar, eran extrañas las personas,
eran extrañas las calles, los perros y los gatos eran sus amigos,
ellos le contaron acerca de las galaxias y las estrellas:
algún día seremos luz, algún día seremos estrellas..
con el pelo amarrado en plumas de palomas,
y el cuerpo envuelto a una tela araña que el viejo Iktomi tejió para ella.
algún día seremos luz, algún día seremos estrellas..
Se detuvo frente al bosque y fumo, mientras pensaba otra vez en el #2,
que realmente era el #1.
Pensaba en su guitarra, y lo imaginaba como un Dios del arte y del sexo, bajando por las constelaciones con su pelo revuelto en polvos mágicos, mientras en el fondo se escuchaban los ángeles cantando una canción de The Cure.
algún día seremos luz, algún día seremos estrellas..
Se escuchaban los tambores, era tiempo de que entrará al bosque,
con la ofrenda en las 2 manos, sentía las rodillas y codos gelatinados.
Y se detuvo, ya no sentía nada, su alma estaba en la montaña,
su cuerpo estaba con él.
Sus ojos, su rostros, sus labios, sus cabellos, sentian su presencia,
el Dios de los cielos estaba ahí, esperando por ella.
Y vio pasar el 1, el 3, el 4, el 5, y por último el 6, todos eran unicornios blancos llenos de destellos de luz, eran hermozos, eran únicos, eran la ofrenda.